Temporada 2006

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Exploración de las evidencias arqueológicas de la laguna de Puruhuay (Huari) 

Después de años de investigaciones en la zona de Chacas, ha surgido la necesidad de ampliar el proyecto investigando en una zona muy importante de enlaze entre la zona de Chacas y la de Huari, o sea el territorio al norte de la ciudad de Huari en la zona de Puruhuay. Esta importante área arqueológica ha sido investigada por el arqueólogo huarino Bebel Ibarra Asencios, que ha sido el codirector del Proyecto a partir del año 2005. La zona en las alturas del anexo de Acopalca, distrito de Huari, donde se ubica la laguna de Puruhuay, es rica en sitios arqueológicos de interés. Durante la temporada de campo en la zona de Puruhuay se han realizado el levantamiento topográfico de dos importantes complejos arqueológicos que se encuentran a orillas de la laguna: el complejo de Isla Ranra y el complejo de Llamacorral. Ishla Ranra es un sitio arqueológico que se asienta en una colina natural en la vertiente meridional de la laguna. Se trata de un complejo con centenares de recintos, tumbas y plazas que lo identifican como una verdadera aldea. En cambio Llamacorral es un pequeño sitio arqueológico formado por una única estructura en piedra de excelente factura de forma redonda, que fue probabilmente un reservorio de agua con función ceremonial. La análisis de los hallazgos encontrados en los dos sitios, realizadas también con fechados radiocarbónicos de los restos orgánicos encontrados en ambos sitios, permitieron establecer cuando y por cuanto tiempo funcionaron los dos sitios, y en que manera se desarrolló, en el pasado, la vida alrededor de la laguna de Puruhuay.

 Ishla Ranra

Ishla Ranra se ubica al lado sur detrás del campamento de Parque Nacional Huascarán. El sitio se presenta como un conjunto de recintos que cubre un área de 4 hectáres con diferentes zonas de tumbas (anteriormente reconocidas por Ibarra, que observó 5 tumbas, con restos de dos cuerpos, cráneos rotos, fémures). El terreno es muy accidentado en esta parte, y se encuentra a una cota más alta con respecto a la laguna. Ishla Ranra fue una aldea: todavía se pueden apreciar recintos domésticos con pozos, plazas, tumbas, caminos. Las excavaciones permitieron establecer que el sitio fue frecuentado durante un tempo corto en la fase final del periodo prehispánico, y fue rápidamente abandonado durante la colonia. La conformación de la aldea es irregular: en la parte mas alta del asentamientos de concentran las estructuras domesticas con planta rectangular, tres de las cuales han sido excavadas, mientras que las áreas mas al sur del asentamientos se encuentra una plaza ancha y en su cercanías se ubicó una tumba a cámara subterránea (cámara I) en una plataforma de forma ovalada en la parte oriental del asentamiento. Aparecía ya abierta y probablemente saqueada. El acceso de la cámara es de forma rectangular y mide más o menos 1mx 0.80m, el cuarto se encuentra excavado en la tierra y en la roca natural del cerro. Las paredes están conformadas por tres piedras grandes. Los hallazgos rescatados pertenecen a tres distintos tejidos ubicados en el fondo de la cámara, una camisa, una cinta y fragmento de tela gruesa. Se encontraron también escasos restos de cerámica mezclados a los tejidos. El origen de estos tejidos no se ha podido todavía aclarar, podría tratarse de los restos de un fardo pero también de una ofrenda moderna por los saqueadores que en tiempos antiguos abrieron la cámara. Ishla Ranra se ha revelado ser un sitio extenso (4 hectáreas), localizado en un promontorio llano que domina y permite controlar la zona de la laguna y al mismo tiempo el valle del río de Puruhuay camino a Huari. Las estructuras se asientan sobre un pianoro de rocas con escasa acumulación de tierra, por ende la estratigrafia del sitio se presenta muy poco profunda. El asentamiento acoge estructuras de varias funciones, plazas anchas y recintos domésticos y ha sido remodelado a lo largo de su (probablemente) corta historia, como parece demostrar la presencia de estructuras intrusivas y de sepulturas secundarias observadas en el asentamiento. Desafortunadamente en el sitio se ha recuperado poco material diagnóstico, quizás en razón de la erosión que caracteriza el terreno rocoso, con excepción de un fragmento de cerámica (Período Intermedio Tardío) y para los tejidos de la tumba I, que, según los fechados radiocarbonicos realizados remontarían al 1460 – 1680 después de Cristo. En espera de ulteriores estudios, podemos suponer que Ishla Ranra fue un complejo frecuentado en épocas tardías y construido quizás para la explotación de los recursos de la laguna.

 

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Llamacorral

Llamacorral es un pequeño conjunto ubicado en el lado sureste de la laguna. La estructura arqueológica es de dimensiones reducidas (12 metros total de diámetro) y se conforma como un complejo de planta circular con tres muros concéntricos concebidos de modo que el exterior sea más alto que el mediano, que es más alto del muro central. La altura de las tres paredes se ha conservado por completo como demuestran fragmentos de losas que se pueden apreciar en ciertas partes de la estructura. Suponemos que la altura variada de las paredes servía para sustentar un techo inclinado hacia el centro de Llamacorral, donde se ubica un pozo para el almacenaje del agua, que se caracteriza por una ingeniosa estructura helicoidal (para facilitar su recolección). El acceso dentro de la estructura se daba a través de un sistema de puertas alineadas perfectamente que se abren en las tres paredes. En el pasillo que se forma entre las entradas (y que conduce al pozo central) se encontraba una canalización para facilitar el desagüe. Las excavaciones en la estructura han permitido no sólo verificar el sistema constructivo, sino también investigar evidencias de actividades humanas. El área fue frecuentada de manera controlada: se realizaban limpiezas periodicas, que han permitido que en los pisos se hallasen pocos restos materiales. Alrededor del siglo XV un fuego extendido envadió el área. Como demuestra también el fechado del tejido en la tumba de Ishla Ranra, el ecosistema de la laguna de Puruhuay fue intensamente frecuentada alrededor de la primera época colonial. A pesar de que el sitio fue mantenido limpio, pudimos recuperar algunos hallazgos interesantes: chakiras de turquesas de uno o mas collares. Al parecer en la estructura entraban personajes de rango, por lo menos en los cercos exteriores donde la altura del techo permitía andar agachados (en el cerco central la altura del techo no sobrepasaba el metro). En el cerco mediano, se encontró un deposito intencional de una media valva de Spondylus princeps. De lo expuesto se desume que la estructura revistiese funciones ceremoniales relacionadas probablemente al culto del agua (el Spondylus princeps se conoce en las crónicas como el “nutrimiento de las huacas” para que estas manden la lluvia), y que fuese utilizada de manera poco asidua, quizas durante ocasiones especiales y solamente por personas de las elites.